La seguridad,
nuestra prioridad ante el huracán Harvey

Repsol activó
el Plan de Continuidad de Negocio
en Houston para garantizar
la seguridad de sus empleados
y activos en Estados Unidos

Harvey

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A finales de agosto de 2017, los estados de Texas y Luisiana sufrieron las consecuencias de Harvey, el huracán más fuerte de la última década en Estados Unidos, que causó graves inundaciones, el desplazamiento de más de 30.000 personas y pérdidas valoradas en 200.000 millones de dólares.

Ante la gravedad de la situación, Repsol decidió cerrar durante una semana su sede corporativa en el país, que se encuentra en la ciudad tejana de Houston, y activar su Plan de Continuidad de Negocio. El objetivo de este plan era garantizar el mantenimiento de las operaciones y velar por la seguridad de nuestros más de 300 empleados.

Ningún empleado sufrió daños durante el huracán. Solo una familia sufrió la inundación de su casa, por lo que la compañía le facilitó un apartamento de forma provisional mientras se realizaban todas las reparaciones necesarias.

Una vez activado el plan, el primer paso consistió en activar el “grupo de emergencias”, integrado por más de 30 representantes de las áreas corporativas y los negocios que, por su perfil y funciones, resultaban claves para garantizar la continuidad de nuestras actividades.

Los integrantes de este grupo se trasladaron al centro de emergencias remoto previsto para este tipo de situaciones, una oficina al norte de Houston, desde la que siguieron gestionando todos los sistemas y procesos y se prestó apoyo personal a los empleados.

Un par de días antes de llegada del huracán, la compañía había distribuido unos formularios a sus empleados para que indicaran una serie de datos prácticos: teléfono móvil, dirección en el que iban a estar esos días… Esta información permitió al grupo de emergencia estar en contacto permanente con ellos para mantenerles informados sobre la situación de las oficinas y ofrecerles consejos de seguridad para esos días.

Durante esos días, Repsol pidió a sus empleados que permanecieran en sus casas y no acudieran a la sede bajo ningún concepto, ya que el estado de las carreteras no permitiría realizar desplazamientos de forma segura.

Una de las claves del buen funcionamiento del plan fue el entrenamiento realizado por el grupo de emergencias. Durante meses, sus integrantes se reunieron periódicamente para hacer simulacros ante un posible huracán y ensayar los procedimientos a activar.

“Gracias a que practicamos para hacer frente a la llegada de un huracán, pudimos gestionar con éxito una situación real como el huracán Harvey”, explica Mariano Ferrari, director de la Unidad de Negocio de Estados Unidos, para quien el objetivo básico era que los empleados estuvieran seguros y sintieran parte de una compañía que se preocupaba por ellos”.